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NOTA DE PRENSA

06 de octubre de 2009

Los trabajadores de la agroindustria de palma aceitera en Colombia padecen una nueva forma de esclavitud laboral.

La llaman el Oro Verde, pero más que realidades de crecimiento económico para los trabajadores, la industria de la palma africana en Colombia se ha convertido en una nueva suerte de esclavitud. Global Network América latina presenta, en el marco de la Jornada Mundial del Trabajo Decente (http://www.wddw.org), la serie de reportajes sobre Trabajo Decente en América latina, que incluye el caso de los trabajadores de la agroindustria de palma aceitera en Colombia. Desarrollado por la Escuela Nacional Sindical (http://www.ens.org.co).
 
La producción de aceite de palma africana, en localidades colombianas como Magdalena Medio, es una de las actividades laborales más extendidas. Esta forma de empleo asalariado ha convertido a Colombia en el quinto país con plantaciones de palma africana a nivel mundial. Sin embargo, las precariedades laborales han acrecentado tanto como los niveles de pobreza en las regiones donde dichas plantaciones se ubican.
Sólo en el año 2008, Colombia produjo 800 mil toneladas de aceite crudo de palma, y el alza de precios internacionales (consecuencia de la crisis económica mundial) estimuló considerablemente el crecimiento de este importante sector agroindustrial. La oferta exportable aumentó en 17,2% de 2006 a 2007 (especialmente hacia la Unión Europea). 13 de los 33 departamentos colombianos ya cultivan la palma africana y esto ha generado unos 100 mil puestos de empleo, directos  e indirectos.

Lamentablemente, esta bonanza se presenta como un triste cascarón de ilusiones económicas. Los únicos beneficiados con este crecimiento han sido los dueños de los medios de producción. Los trabajadores han llevado la peor parte en toda esta historia y han visto menoscabados sus derechos laborales y, en consecuencia humanos, sin visos de recuperación. La tercerización laboral se ha erigido como bastión de la riqueza de los productores, en contra de los principios del Trabajo Decente que la OIT ha delimitado. Por si fuera poco, los grupos paramilitares de extrema derecha han sabido trabajar en beneficio de este mal de mayorías. 

Con respecto a la subcontratación, respuesta del empresariado a las demandas sindicales, los trabajadores de Puerto Wilches y otras localidades de la región palmífera del Magdalena Medio afirman que “Ese tigre no es como lo pintan”, ya que el 85% de la fuerza laboral se encuentra tercerizada, pero ese porcentaje de trabajadores no goza ni de estabilidad ni de ningún otro beneficio laboral.

Trabajadores sindicalizados y tercerizados realizan desde hace algunos años, diferentes movilizaciones  en protesta contra el actual estándar laboral en Colombia. Algunos beneficios se han conseguido, aún pequeños, pero las principales dificultades aún se mantienen en pie: la disolución de las CTA (y con ello, el ingreso de los tercerizados a la formalización) y el respeto por los derechos sociales fundamentales.

 

Global Network América Latina
http://www.theglobalnetwork.net/es

REPORTE ELABORADO POR:                       (http://www.ens.org.co)

 

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